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Jardinería para niños

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Etiqueta: niños pequeños, jardinería

Jardinería para niños

Salir al jardín y estar en él es una forma muy divertida de hacer que tu niño aprenda más sobre el mundo que existe a su alrededor. El cultivo y cuidado de plantas y flores –o el hecho de poder examinar las hojas y el suelo– sirven para que tu hijo comience a tener una compresión más amplia de los ciclos de la vida y de dónde provienen los alimentos.

No necesitas tener un espacio al aire libre para disfrutar de la jardinería con tu pequeño. Una muy buena manera de introducir al niño en la jardinería y en las actividades al aire libre puede ser, simplemente, plantando un pequeño paquete de semillas o algunas hierbas y haciéndolas crecer en una vasija o en una maceta de balcón.

Si no tienes un jardín, ¿por qué no destinas para tu hijo un espacio de tu casa donde él pueda plantar y cultivar? Asegúrate que este lugar reciba mucho sol, no descuides las plantas del semillero y siembra distintos tipos de semillas; eso evitará que tu pequeño se desilusione si las semillas no florecen o si alguna perece rápidamente.

Una veloz aproximación a la jardinería

Una buena manera de empezar es plantando semillas de rápida germinación para que los pequeños –siempre impacientes– puedan ver los resultados de su esfuerzo sin esperar demasiado; las semillas de girasol, berro y de vegetales para ensaladas ofrecen resultados muy fácilmente.

Hierbas y vegetales

Una vez que hayas dominado esta parte del proceso, el siguiente paso puede ocurrir con hierbas como la albahaca o la menta, o vegetales como el tomate o la lechuga. Que tu niño ayude a cocinar las propias hierbas y vegetales que sembró no solo es altamente gratificante y ayuda a que aprendan de dónde proviene la comida; también puede ser una gran manera de estimular a los más quisquillosos a probar nuevos alimentos.

Estimula los sentidos

Plantar en el jardín es una estupenda manera de estimular los sentidos del tacto, la vista, el oído, el gusto y el olfato de tu hijo: flores suaves, arbustos y plantas que crujen, olores fuertes y colores brillantes pueden enriquecer mucho más la experiencia de tu hijo con la jardinería. Este tipo de plantas sensoriales pueden ser particularmente beneficiosas para los niños con necesidades especiales o con discapacidades sensoriales, ya que los estimula a explorar y disfrutar todavía más del jardín.

Mini herramientas

Si a tu pequeño realmente le gusta hacer cosas en el jardín, te puede resultar de gran utilidad adquirir un set de mini herramientas para niños, es decir, instrumentos que ellos sostener y utilizar por sí mismos. Contar con una pequeña regadera, un rastrillo, una pica y una pala realmente puede ayudar a que el niño desarrolle su sentido de independencia, así como sus movimientos físicos y la motricidad fina.

**Mantén despierto el interés de tu pequeño **

Tu niño puede quedarse completamente absorto mientras hace jardinería contigo. Sin embargo, hay que estar siempre preparados, pues su capacidad de atención es, por lo general, limitada y su concentración no durará sino unos cuantos minutos. Por ello, debemos tratar de hacer las cosas de la manera más simple posible y tener otras actividades ocultas bajo la manga, a fin de extender el interés del niño.

  • Pon a tu niño a hacer etiquetas en la que se marque qué semillas han sido plantadas y dónde.
  • Vayan a la caza de pequeñas criaturas (como caracoles, gusanos e insectos)
  • Explícale por qué los insectos y otros bichos son buenos para el suelo y las plantas
  • Invítalo a tratar a estas criaturas con delicadeza y cuidado, a fin de que puedan apreciar el aspecto y la forma de cada una estas pequeñas criaturas
  • Hagan abono juntos, amontónenlo y explícale a tu hijo lo que se puede y lo que no se puede poner en él.

Hazle preguntas

Mantén a tu niño involucrados con el proceso y hazle tantas preguntas como puedas, para que él sienta que participa de manera activa. Pregúntale cuál cree que sería un buen lugar para poner las plantas y por qué, cuánto tiempo cree que les tomará crecer a las plantas y cómo deberían lucir.

¿Y ahora qué?

Mientras que sus semillas van creciendo, mantén el interés de tu pequeño en el jardín mostrándoles cómo germina un frijol. Toma unas hojas de papel absorbente de cocina, humedécelas y enróllalas dentro de una jarra de cerveza o en un recipiente alargado. Deja que caiga la semilla de un frijol por un lado y ve cómo poco a poco van germinando sus raíces. Es una buena manera de mostrar a los más pequeños lo que va sucediendo bajo la tierra.

Vayamos al grano

Saca la ropa vieja y úsala para como la “ropa de jardinería” de tu niño. Trabajar en la tierra y el suelo suele tener esa cuota de desastre que tanto gusta a los niños, de modo que no es mala idea que vistan prendas que puedan ensuciarse sin problema alguno. No te olvides de los protectores solares y de usar sombreros. Incluso en días que no son particularmente soleados, los más pequeños siguen necesitando de protección de la piel, especialmente durante las horas del mediodía.

Toma fotos o haz dibujos de tus plantas junto a tu niño durante las distintas etapas de la floración. Un girasol, por ejemplo, funciona muy bien para que ilustres a tu pequeño acerca de lo increíble que puede ser el proceso de la jardinería. Pega las imágenes en un álbum de recortes para que el niño mantenga presente el proceso de plantación y de cultivo, y para que recuerde cuán grande se ha vuelto su planta.

Añade un poco diversión y color al jardín interior o exterior de tu hijo acompañándolo con algunos viejos juguetes plásticos de éste.